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Sophie

El 3a — en el banco o en la aseguradora

Son dos productos distintos vendidos con el mismo nombre. Uno es una cuenta que usted alimenta cuando quiere; el otro es un contrato que le compromete durante años, a cambio de una cobertura.

La cuenta bancaria

Aporta lo que quiere, cuando quiere, hasta el límite anual. Un año flojo no cuesta nada más que la deducción fiscal de ese año. La cuenta puede quedarse en liquidez o invertirse en títulos, con gastos de gestión a comparar en porcentaje.

Es la solución flexible, y la que conviene a la mayoría de las situaciones. Abrir varias cuentas permite escalonar las retiradas en varios años fiscales, lo que reduce el impuesto de salida.

La póliza de seguro

Combina ahorro y cobertura: capital en caso de fallecimiento, y a menudo exención del pago de las primas en caso de incapacidad de ganancia. Esa cobertura tiene un valor real para quien tiene cargas familiares y nada más que las proteja.

A cambio, compromete durante un plazo largo. Interrumpir pronto cuesta: el valor de rescate de los primeros años es habitualmente inferior al total aportado. Es la decisión que no hay que tomar un día en que se tiene prisa.

Lo que hace el precio

  • Su capacidad de aportar con regularidad, año tras año.
  • La necesidad de una cobertura de fallecimiento o de exención del pago de las primas.
  • El horizonte de inversión, y la parte colocada en títulos.
  • Los gastos, expresados en porcentaje y no en francos.

No mostramos tarifas en esta página. A diferencia de las primas LAMal, ningún registro público publica los precios de este ramo: dependen de su perfil y se calculan caso por caso. Anunciar aquí un importe sería una invención.

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